miércoles, 18 de abril de 2012

Regulación Sectorial de Servicios Públicos y Política de Competencia

18 de abril 2012, Sto. Dgo., R.D., Año III, volumen XXXXIX


Actualidad Regulatoria. Boletín Informativo. Por: A. Noboa anoboa@npa.com.do

En República Dominicana diversos instrumentos normativos imponen prescripciones a empresas y usuarios de servicios públicos: los de suministro de servicios de telecomunicaciones, energía y financieros. Con independencia de su naturaleza y relación de mercado, tales leyes decretan el interés general del Estado sobre esas actividades de servicio, así como otras realizadas por compañías privadas o estatales, de la explotación minera, suministro de agua potable o transporte.

La finalidad general, y comúnmente admitida de la política de competencia, según N. Muhammad, es reducir al mínimo las ineficiencias económicas creadas por los comportamientos anticompetitivos. En RD, dicha política, no sólo consiste en la Ley No. 42-08; abarca además, el conjunto normativo formado por esas otras legislaciones sectoriales, reunidas bajo una mismo ámbito y alcance, a través del Principio de Unidad de Ordenamiento del Art. 2, de la primera.

No obstante, mientras la finalidad del derecho y política sobre competencia es regular comportamientos no competitivos por empresas, la regulación sectorial, persigue reducir a un mínimo de disposiciones técnicas, legales y económicas, la intervención del gobierno en los mercados. El modelo legislativo dominicano, confiere prelación en las soluciones destinadas a resolver dicha finalidad general o ulterior (interés público) a las instituciones sectoriales, y de manera supletoria, a las instituciones de la Ley No. 42-08.

La función de PRO-COMPETENCIA, con respecto a la regulación sectorial, de acuerdo al modelo de relación, diseñado por el legislador dominicano, es auxiliar aunque obligatorio en dos determinados presupuestos: 1. La regulación destinada a promover la competencia. 2. La solución de expedientes sancionadores para la defensa de la competencia.

Existe un método de división del trabajo, donde la elaboración de propuestas de normas o solución de expedientes sancionadores, recae sobre las agencias sectoriales competentes (INDOTEL, CNE, SB, etc.) a completarse, con la diligente participación de PRO-COMPETENCIA. Por lo tanto, no se trata de un modelo de independencia plena, pero la responsabilidad de las decisiones, será asumida por los organismos sectoriales, empíricamente más capacitados para la tarea, mientras se abre un ventana temporal a PRO-COMPETENCIA para emitir opinión consultiva no vinculante.

No obstante, en aras de ejecutar una medida estrictamente social o técnica, existe el riesgo de que los organismos sectoriales, desconozcan una tutela a la competencia o bien, admitan actos, en principio, prohibidos por la Ley No. 42-08, invocando su propio orden jurídico interno. En ese escenario, PRO-COMPETENCIA deberá salvaguardar cualquier reducción de la esfera de aplicación de la libre competencia, que no sea económicamente razonable.

Angélica Noboa.

Sectoral Regulation of Public Services and Competition

18 de abril 2012, Sto. Dgo., R.D., Año III, volumen XXXXIX

Regulatory Briefing. Newsletter.

By: A. Noboa anoboa@npa.com.do


In the Dominican Republic various regulatory instruments impose requirements to companies and users of public services: telecommunications, energy and financial services providers. Regardless of the nature and market relationship, such laws enact the general interest of the State on these service activities, as well as others carried out by private or governmental, mining, water supply or transportation, companies.

The general and commonly admitted purpose of competition policy, according to N. Muhammad, is to minimize the economic inefficiencies created by anticompetitive behavior. In DR, this policy consists not only of Law No. 42-08, but includes also the policy framework consisting of those other sectoral laws, gathered under the same scope and reach, pursuant to the Principle of Uniformity of the Legal System, contained in its Article 2.

However, while the purpose of competition law and policy is to regulate non-competitive behavior by companies, sectoral regulation seeks to limit government intervention in markets to a minimum of technical, legal and economic provisions. The Dominican legislative model prioritizes solutions aimed at sustaining said purpose, general or ulterior (public interest), to sectoral institutions, and, supplementarily, to the institutions of Law No. 42-08.

The role of PRO-COMPETENCIA (the Dominican antitrust agency), regarding sectoral regulation, and according to the relationship mode, created by the Dominican legislator, is supplemental although mandatory, in two specific cases: 1. Regulation to promote competition. 2. Settlement of disciplinary proceedings regarding competition defense.

There is a method of dividing the works where, the elaboration of draft standards or settlement of disciplinary proceedings, rests with the relevant sectoral agencies (INDOTEL, CNE, SB, etc.), and is supported with the diligent participation of PRO-COMPETENCIA.

Consequently, we are not dealing with a model of complete independence, since the responsibility for decisions rely on the sectoral agencies, empirically better trained for the task, while PRO-COMPETENCIA remains with a temporary window of opportunity to issue non-binding advisory opinions.

However, in order to implement a strictly social or technical measure, there is a risk that sectoral agencies, unaware of certain protections granted to competition, issue acts, in principle prohibited by Law No. 42-08, invoking their internal regime. In that scenario, PRO-COMPETENCIA must safeguard any reduction in the scope of application of free competition that may not be economically reasonable.

Angélica Noboa.